Del arte del pancracio y el amor apache

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Debo iniciar diciendo que sigo siendo un novato del Kickstarter. Le entre cuando todo mundo le entraba, cuando la campaña de Wasteland 2 estaba en su punto más alto y la promesa de la secuela de uno de los mejores juegos old school (que nunca jugué más de 5 minutos) que tuvo una gran influencia en el medio y que sin este otras dinastías (como la de Fallout, que sí jugué) jamás existirían.

Y gracias a esa campaña este servicio de crowdfunding entro a mi radar. Comencé a buscar proyectos de otros juegos, leer noticias de como otros conocidos de la industria le entraban a eso al ver el éxito de sus compañeros de oficio…

Y de la nada apareció Kick Heart.

En su inicio era una idea inocente. 10 minutos de una animación con base en quizá la historia más conocida de romance. Claro; el twist estaba en incluir elementos de la lucha libre, pero su base era la misma.

A pesar de que contaban con el soporte de Production I.G., el equipo encargado del proyecto no eran precisamente nombres bomba.

¿Masaaki Yuasa? Siendo estricto solo lo conozco por Tatami Galaxy, serie que ni siquiera tomaron en cuenta para la creación de su página de Kickstarter. No existía una referencia concreta (en mi caso) para acreditar a Yuasa. Sí, me gustó Tatami Galaxy casi tanto como el amor del mexicano a unos buenos tacos y una cerveza (en otras palabras: mataría por un boxset de Tatacos Galaxy) pero en gran parte fue por la historia.

Elemento en el que Yuasa no tuvo mucha participación. Sí, el es factor clave en la forma en que se nos presentó Tatami Galaxy pero no es suficiente. No para un proyecto en donde él es policía, juez y verdugo.

Por lo tanto era una apuesta de alto riesgo.

Y tenemos que tomar en cuenta que Kick Heart es una short film. Del diccionario, una short film es simplemente un material que no es lo suficientemente largo como para ser considerado una “película normal”. También tiene ciertas diferencias con los filmes normales (que quizá ya puedan recaer opinión personal) que la hacen única. En especial esas bondades de trabajar con un equipo pequeño y sin tener que responder a algún comité brindándote un mayor control creativo.

De esta forma es casi imposible que la idea original difiera con el producto terminado. Sin ataduras, el director es libre de hacer lo que se le antoje. Sin ningún tipo de censura. Sin ningún impedimento comercial. Solo existen él y su visión.

Y es así como un corto puede tener mucha más sustancia que una película para el ojo y mente conocedora.

Ya habiendo definido estos detalles va la pregunta del millón de loli belly buttons in basketball courts: ¿qué nos dejó Kick Heart?

Primero tendría que decir “una lástima que yo sea un simple aficionado al arte de la pantasha HD LED/LCD/PLASMA” ya que de seguro podría sacar un comentario más sesudo que el de “LADY S LADY S LADY S…. Y EL ATLANTE” y “bueno, ¿dónde carajos esta mi BD de Kick Heart? Mínimo el tracking code del paquete ogetes, ¡LO PROMETIERON!”

Y es que sí: la apuesta rindió frutos… uno de los cuales ya hable anteriormente.

Pero en términos de la animación…

Si no la ha visto, hágalo. Consiga el link del SuTubo o la opción hipster de cierto link a Dropbox.

Kick Heart desborda pasión y amor. Y no precisamente por el fetiche de Romeo o mi infantil amor hacia el toilet humor. El amor al arte. El gusto de trabajar con lo que uno ama. Kick Heart no es una producción para vender mercancía, es la válvula de alivio de presión de un director que seguía trabajando por otra oportunidad.

Yuasa mantiene ese estilo surreal (quizá exista una mejor palabra para esto pero bah, no voy a usar “lsd eyegasm festival”) que puede disgustar a la persona que busque la perfección hasta en el más mínimo detalle. Mantiene un flujo rápido y conciso (en parte por la duración del filme), omitiendo o dejando al mínimo alguna backstory o flavor adicional en favor de no restarle importancia a la confrontación de los protagonistas.

Sí, el final se puede sentir un poco apresurado pero… ¿será por nuestro sentimiento de querer más, de ese maldito miedo de ver la fatídica palabra fin? La historia jamás terminara si nosotros así lo queremos aunque a veces necesitamos de la palabra de Dios para no desviarnos del camino y perder la esencia de los personajes. Jamás se podrá comparar algún invento de un fan a la creación del autor original.

Kick Heart, por si misma, no será la mejor producción del 2013 ni un evento que marcó un antes y después en la industria. No lo es y jamás lo será: es nicho del nicho, algo que no cuenta con el gusto general como para llegar lejos (y eso que en Japón las luchas si tienen su buena fanbase).

Sin embargo, ¿agregando filme, y pre-producción y producción? Ahí la cosa cambia. Yuasa y su equipo apostaron por lo nunca antes hecho. Cambiaron el modelo cuando se dieron cuenta que la forma tradicional los estaba deteniendo. Su éxito animó a otros directores y estudios a probar el crowdfunding. La obra final ayuda aún más a comprobar que sí puedes realizar una producción de calidad a base de coperacha siempre y cuando tengas una idea bien definida.

Kick Heart va a marcar un antes y después en el medio. Pero como dije anteriormente, todo depende si se le da una continuación. No a Masaaki Yuasa ni Kick Heart si no a los nuevos talentos que no pueden desfogar su creatividad debido a las limitantes existentes y el deadlock de ser un don nadie.